domingo, 26 de julio de 2020

La vuelta del roedor, una reseña de "En El Camino".

Hola, a quienes decidieron leer esta entrada en este blog, un tanto abandonado (espero cambiar eso con el paso del tiempo) pero aún vivo. Hoy, como dice en el título, hablaré de una de mis lecturas durante la cuarentena: En el Camino de Jack Kerouac, o “la Biblia” de los beat.  

La novela fue escrita por Jack Kerouac a principios de 1951, y publicada en 1957. Este libro representa un paradigma para la generación Beat, generación con otros exponentes cómo Allen Ginsberg (Aullido) y William S. Bourroughs (Desayuno Desnudo). Esta generación fue marcada por la guerra y, en mucha mayor medida, en la nueva realidad que se formó después de ésta, cuando en Estados Unidos se vivía una aparente bonanza y avance, el auténtico "Sueño Americano", sueño con el cual no estaban conformes ellos y demás autores y autoras que conformaron la generación. Su literatura era transgresora y mostraba sin contemplación historias del bajo mundo, Estados Unidos como realmente era y, en mi opinión, la condición y decadencia humana frente a un optimismo exacerbado ciego ante las carencias que se vivían, hasta cierto punto, profetizando los vicios contemporáneos.

La historia del volumen en cuestión se le considera en parte autobiográfica ya que muchos de los eventos relatados si tuvieron lugar en la vida de Kerouac en sus viajes entre 1947 y 1950, donde recorrió con sus amigos su país y parte de México, se cambian los nombres reales por pseudónimos, por ejemplo: Jack Kerouac es Sal Paradise, Neil Casady es Dean Moriarty, Allen Ginsberg es Carlo Marx y William Bourroughs es Old Bull Lee la lista completa de pseudónimos puede ser encontrada en Wikipedia en el artículo de la novela. El argumento se centra en un escritor, Sal, quien en los fines de curso de la universidad decide comenzar a hacer viajes por todo Estados Unidos, conociendo a Dean quien lo insta a realizar más, en la novela se relatan las rutas y los eventos que pasan durante esos viajes. A nivel narrativo la novela maneja un estilo "bop", en referencia a esa variante del Jazz que está presente en toda la obra a modo de musicalización de algunos pasajes; este estilo se caracteriza por ser frenético e inquietante (aunque, debo decir que ese ritmo no se mantiene en toda la obra, profundizaré más adelante) produciendo cierto repelús e inclusive cierto estrés por la velocidad a la que puede llegar la narración.

A nivel de estilo el libro me gustó ya que no utiliza un lenguaje erudito y la prosa es amena, lo cual facilita mucho su lectura. El estilo "bop" es interesante ya que en ciertos pasajes la velocidad es demasiada mientras que en otros es más lenta y contemplativa, los primeros causan euforia y emoción, mientras que los segundos invitan mucho a reflexionar sobre los eventos que suceden en los lugares a los que Sal y Dean despiden. Puedo entender que no guste esto ya que el ritmo es intermitente, siendo que las primeras dos partes de la novela son más contemplativas (claro que tienen sus pasajes más alocados, pero son los menos) mientras que en las siguientes partes los momentos frenéticos tienen más protagonismo que los momentos de calma. Lo bueno de esta estructura es que da pie a sentir más de cerca el desarrollo de personajes ya que a pesar de tener juergas, orgías, drogas, etc. recuerda que siempre queda ese sentimiento de crecimiento y apaciguamiento del frenesí a favor de lo estable y pleno, además da muestras de la imperfección de este crecimiento y de los vicios que poco a poco consumen y destruyen, pero sin olvidar que esos vicios definen y dan circularidad a un período definido de la vida de cualquiera.

La ambientación es alucinante, con contrastes propios de los climas, ciudades y carreteras de Estados Unidos, haciendo que las ciudades como San Francisco brillen, a pesar de que el escenario sea un tugurio donde el Jazz, el alcohol y la anfetamina son cosa común. No obstante, mi ambientación favorita, por mucho, es el desierto del sur, ahí el ritmo desenfrenado y frenético se detiene por un momento y da paso a una de las partes (la segunda) más reflexivas, cercanas y cálidas de toda la narración, dejando entrever que la plenitud puede ser alcanzada.

Me llamó la atención este libro por el documental Rolling Thunder Revue de Netflix donde Bob Dylan habla de que el mismo Kerouac le dio una copia y había quedado sorprendido ya que, bajo su perspectiva, el libro contaba el ciclo de una vida y las peripecias que pueden surgir al tratar de empalmar el futuro incierto con lo frenético de la moderna vida capitalista. Concuerdo con Dylan en el hecho de que en efecto habla de ciclos y de peripecias, sin embargo, no creo que sea una novela que refleje (por lo menos en nuestros tiempos) la experiencia de la totalidad de personas, primero, por tratarse de otro país y, segundo, por la condición de quienes leyeran después de la novela. A pesar de esto, Sal y Dean llegan a ser espejos de ciertos procesos de crecimiento humano, por ejemplo, afectivos, espirituales, económicos, religiosos, etc. y es la principal virtud de la novela. Más que el supuesto “shock value” por todas las situaciones “inmorales”, el volumen presenta implicaciones (de hecho, profundas) sobre el desprendimiento del pasado y la paulatina búsqueda de nuevas experiencias, mientras que al perpetuar la autodestrucción en favor de vivir la mejor vida posible conlleva a la extinción de la propia libertad. Supongo que si pudiésemos entrar a la novela e interrogar al Sal de la última parte sobre el siguiente pasaje: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que esta loca por vivir, loca por hablar…” matizaría a favor de la gente que ya se ha consumido y busca otros horizontes para lograr la tan ansiada plenitud, mientras se ve en retrospectiva la carretera…la carretera de la vida.

En fin, es una lectura que catalogo como buena, no llega a ser una de mis favoritss, pero tampoco resultó en una mala experiencia, recomiendo que la lean y le den una oportunidad. Es todo por el momento, recuerden revisar las demás entradas, tengo algunas cosillas interesantes por ahí. Per Aspera Ad Astra.

Portada del libro, los derechos de la portada pertenece a editorial Anagrama.



lunes, 4 de mayo de 2020

El techo de mi habitación.


Acostado con las luces apagadas puedo darme cuenta de que siempre tengo un claro-oscuro en mi habitación, mi ventana jamás ha tenido cortina y los faroles alumbran un poco, antes de dormir veo el techo dividido. Pienso que algún día aparecerá una imagen con respuestas a todas las preguntas y preocupaciones que he tenido antes de cerrar los ojos. Respiro tan hondo como puedo, deseo sumergirme entre la luz y la oscuridad, nunca lo logro, pero tampoco dejo de intentarlo, llevo años viendo el techo, blanco con irregularidades que le dan relieve. A veces me gusta pensar que se trata de un inmenso océano con fosas y cordilleras inmensas, tan inconmensurable que solo queda flotar, cual hoja en el río.

También hay algo de anti-profético en él, pienso que tiene memoria y puede proyectar los actos pasados. “Pasaba frente al edificio con las esperanzas de encontrar un camino. Los sonidos se amplificaban cuando veía las ventanas con tendederos, los cables enmarañados en los postes y a la gente pasar con sus mochilas. Algunas veces tuve miedo, otras más alegrías…pude sentir de todo al caminar por esta calle”. Los recuerdos vívidos son como asomarse a un balde lleno de agua y ver el reflejo, siempre cambiante, impreciso, pero siempre presente. Allí no se puede mentir. “Cuando subía las escaleras siempre tenía deseo de sorprenderme, casi siempre lo lograba, pero ese día la tristeza era profunda. Claudicar era lo único en lo que pensaba, no entendía por qué. Lloré amargamente antes de entrar al aula, no había motivos o necesidad, lágrimas de más…” Lo interesante es ver como el rumbo a cambiando, a veces para bien, otras para mal. “Aún lo recuerdo, ¿sabes? Como eran las tardes de huir a … solo a perder el tiempo, porque no teníamos dinero suficiente. Ahora pienso que fue lo mejor, conocí a gente que hoy ya no existe, no murieron, pero los caminos dejaron de entrelazarse…y a muchos corté al caminar. Si pudiera agradecer las horas cerca de la fuente, me harían falta tres vidas para hacerlo…” Las palabras, como hace poco oí en una película, son la magia más poderosa: Pueden ser tan longevas como el bismuto o tan efímeras como una flor.

Muchas veces, el techo repite incansablemente esos recuerdos, pero yo también tengo mis propias proyecciones, la finitud es una motivación enorme y los recuerdos es vivir más de una vez. “Aquel abrazo, yo, tendría que pensarlo ¿Hay algo que pensar realmente? Ya hablé con […] ella no sabe si siente lo mismo, pero no es posible que no haya sentido lo mismo al abrazarme. Quiero seguir adelante con esto” Creo que tantas veces fui apresurado al expresar lo que sentía, sin embargo, la pregunta sigue ahí: ¿Estuvo mal hacerlo? La respuesta definitiva aún no la tengo, a pesar de ello, mi intuición dice un rotundo NO. “Te amo, perdón, perdón, lo dije, lo sé, lo sé, aún es apresurado, pero así lo siento y quería que lo supieras. Ah, tan tonto yo, no debí soltar el freno, espero que aún quiera estar conmigo” Sin embargo, siempre culmina en mi reflejo, verme morir un poco a cada mañana, las flores se marchitan y cada vez el agua se va aclarando, disipando todo lo que alguna vez fue. Y sigo ahí, pase lo que pase, viendo el reflejo: ¿Eso es lo que seré?

Parpadeo y miro a mi alrededor, está oscuro, pero puedo reconocer algunos objetos del lado iluminado: juguetes pequeños que conservo, los recuerdos que mi amada me ha traído de sus viajes, nuestra fotografía, los cuadernos, mi diario, los libros que tengo a la mano en mi escritorio. Todo parece congelado, si escucho con mucha atención, cada objeto susurra su historia, las fotografías el momento y la respiración de la madera es nítida, ella ha visto y sentido todas estas historias. Ha sido empapada por lágrimas de antaño, ella escucha y recuerda, entre sus grietas se esconden las vidas de todo objeto de la habitación, la más vieja es la más sabia también. 
Una vez más mi mirada está hacia arriba, el agua en calma y mi rostro aún sigue ahí, no sé lo que viviré hoy, me intriga mucho saber si puedo recordar todos los detalles. Al fin y al cabo, el tiempo es como las olas, van y vienen, podrían ser la misma agua, pero jamás lo sabremos con certeza. Lo que si puedo decir es que la brisa y la espuma siempre se sienten como la primera vez, a pesar de que no logre recordar aquella primera vez. Tal vez ahí, esté el secreto para poder descifrar al tiempo ¿Quién puede saberlo? Ahora se me ocurre una pregunta más, no creo que sea muy popular: ¿Vale la pena preguntar por aquella primera vez?   

martes, 21 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, cuatro.


Hola, siento no haber escrito en los últimos días, sinceramente lo postergaba por hacer casi cualquier cosa. Sin embargo, aquí tienes otro resumen de mis días fuera.

Revisé que te había dicho sobre ir a Picadilly, si fui y además paseé por Soho por la tarde-noche, así fue como lo recomendaban en internet, tenía mis dudas (por eso de que no me gustan demasiado las fiestas, clubes, etc.) pero al final resultó mucho mejor de lo que pensaba, aunque no entré a los bares más abarrotados, fui contagiado con un poco de ese ambiente jovial veraniego de las calles. Mi recorrido comenzó en la tienda de LEGO ¡las palabras no me alcanzan para decir lo mucho que me encantó! De verdad que amo esos pequeños juguetes, había sets de casi cualquier cosa: de ciudades, de autos, de películas, robots…un vagón de metro gigante, te puedo asegurar que mis ojos debieron haber brillado durante la hora y media que estuve dentro. Por supuesto que me compré un set y un llavero, el primero fue uno de las principales atracciones de Londres, mientras que el segundo fue uno de un señor con bombín bastante tierno.

Saliendo de ahí muy contento con mi bolsa amarilla, caminé hacia Soho con la intención de tomar una buena pinta en algún pub o en algún restaurante, al final tomé la última opción dado que había demasiada gente (cabe recalcar que tampoco me di a la tarea de buscar alguno, aunque fuese uno escondido en alguna calle poco transitada). El pequeño restaurante era acogedor, se trataba de una planta baja de un edificio de dos pisos, lo escogí por los marcos exteriores de los ventanales: eran de madera pintada de blanco, la puerta principal tenía un diseño que me recordó inmediatamente a la entrada del Café de Tacuba, sin estar rellena totalmente por madera ya que la parte superior era de vidrio con detalles pintados, donde ponían el nombre del lugar junto con su teléfono. El interior era mucho mejor, con candelabros con luz atenuada, mesas de madera y, un detalle muy caluroso: la pared derecha estaba repleta de cuadros de la vida londinense, desde los pescadores hasta los oficinistas.

Me senté cerca de uno de los ventanales y pedí mi cerveza junto con un fish and chips (solo para poder tomar la cerveza). Mientras esperaba mi pescado, tomaba sorbo a sorbo la pinta, viendo a mi alrededor, en una de las mesas contiguas había una pareja comiendo el postre, un cheesecake con zarzamora, el viejo y confiable para acabar una comida, no me atrevería a decir que se tratase de una cita y no creo que en este caso sea importante, se veían sumamente a gusto. Una de ellas comenzó a tener un semblante extraño justo después de haber recibido un mensaje, rápidamente trató de remojar aquello en el café que tenía frente a ella, sin embargo, ya era tarde, su acompañante se percató de inmediato ¿Has sentido el asedio de alguien al quererte ayudar (cuándo evidentemente no quieres que lo haga)? Tan solo por mirar su semblante podías saber que ella no quería hablar, o siquiera permanecer más tiempo en el restaurante. Quien recibió el mensaje fue al baño, no sé por qué de inmediato pensé que haría una llamada ahí dentro, sería mejor para ella tener su privacidad. Mientras tanto su amiga pidió la cuenta y cruzó las manos, posiblemente pensando sobre lo que acaba de suceder. Nos resulta importa reunir los hechos, recabar tanta información para comprender y, en un paso más adelante, compadecer lo que el otro siente. Justo es lo que ella hacía, círculos en su cabeza, uniendo puntos, dibujando en su imaginación tanto pudiese para ayudar a su acompañante; todas las capacidades se volcaban a ese momento que había llegado, ella lo sabía. El frío recorre mi espalda de solo recordarlo. Quien recibió el mensaje salió del cuarto de baño un poco mejor. No hubo necesidad de palabras, solo se sentó a esperar la cuenta. Afortunadamente llegó poco después, dejaron el dinero y salieron. Solamente un abrazo cerró aquel momento, pienso que después hablaron por el camino.

Llegó mi pescado cuando casi terminaba con la pinta, lento pero seguro, la prisa no era algo que me importase en aquel momento. El sabor era bastante bueno, el rebozado es la clave, siempre tiene un toque único. Las papas fritas eran eso, ni más ni menos, sin quejas. La porción era adecuada, dos filetes capeados y un par de puños de papas. Comiendo, pensé sobre lo que había pasado con las mujeres de la mesa aledaña ¿No te parece impresionante como un evento inesperado, que podría representar a duras penas una pequeña parte de una tarde agradable, pudiese desarmar un encuentro? Más si se trata de una persona que procura el más alto control de lo que le sucede…un escenario muy parecido a una emergencia. Puede ser que le demos demasiada importancia al tiempo, al fin y al cabo, siempre nos recuerda nuestra finitud y sinsentido. De hecho, de eso se cuelgan varios listillos woke que prometen una vida mejor solo al rellenar ese vacío con misticismo y espiritualidad barata ¿O acaso no es irónico ver que tanta gente trate de “conectar” con su “yo interior” con a penas unas cuantas horas de Yoga? ¿Es acaso ese culto al tiempo el que nos lleva a tratar de suprimir esos momentos inesperados y negarlo? ¿Es tan importante ser feliz todo el tiempo? (llegó mi segunda cerveza, London Pride solo para aparentar mi desconocimiento total en este tema) Para los tiempos que vivimos tal vez, puedo imaginarme los dos polos, el positivo donde solamente se busca la plenitud democratizada: siempre al alcance de todos, tarea noble en la que yo mismo estaría de acuerdo justo después de alinear los índices para que cada persona pueda llegar; el negativo donde la dominación de la sonrisa es la regla general, dejar de hacerlo es una violación a la establecido. No obstante, lo que sucedió hace ya media hora tiene poco que ver con lo anterior, por que casi olvido algo importantísimo: esas mujeres debieron ser amigas, es vital entender que escapa de toda la comprensión de lo que dije antes, ya que no importa el tiempo, solo importa lo que la otra persona siente, si en ese momento quien recibió el mensaje hubiese comenzado a llorar, su amiga hubiese pedido agua para ella, hubiese tomado su pañuelo para limpiar sus lágrimas, para terminar con un abrazo. No lloró y en su lugar fue al baño a tratar de calmarse, la cautela de su acompañante fue enternecedora, no quiso exponer a su amiga al ver su intento de refugiarse de ese momento de debilidad, por eso esperó hasta estar fuera del restaurante para primero dar el abrazo y después comenzar a hablar sobre ello (y terminar con otro sincero abrazo). Ojalá esté mejor y no sea nada tan grave.

Terminé mi visita con un Cheesecake y una taza de café, la costumbre pudo conmigo, además no era realmente importante esa decisión, habría otros postres para poder experimentar, en ese momento sólo quería un sabor familiar, cercano y pensar en lo que vi.

Ya había caído la noche, las luces de los establecimientos formaban una pequeña constelación que danzaba con el movimiento de los peatones. Grupos, parejas, gente solitaria, había de todo, era otra noche en Soho. Sentí cierta nostalgia al verme rodeada de la diversión, extraño cuando solíamos salir con el squad. Paré un momento en Picadilly, para ver todo el movimiento y respirar antes de entrar al metro, todo sucedía demasiado rápido, solté mi cabeza al cielo, vi lo inmutable que parece la Luna desde abajo. Y, por un momento, solo bastaba eso y mi respiración.

Tomé el metro y volví al piso. Solo atiné en poner un poco de música y comencé a leer un poco, no lo hice por mucho tiempo, no tenía ganas. Paré la música y me quedé dormido.
Perdón si lo ultimo fue un poco dramático pero ese día las emociones estaban a flor de piel, extraño lo que fue. Creo que somos un poco mejores ahora, pero eso no borra la gran aventura que tuvimos la dicha de experimentar. Te mando un fuerte abrazo.

viernes, 10 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, tres.

Café de la mañana, aromática textura
y el sol con sus rayos calentando mi rostro.
Siento el ligero soplo de las horas
sentado frente al ventanal alto y azul.

La radio del piso de abajo suena confusa
entre salsa e interferencia marchando rumbo
a la calle, seguramente a esconderse en
las caderas del panadero y su ayudante.

Sonido de hojas se ahogan con la música
y los mirlos matutinos: pequeño concierto
entre aromas, colores y sabores, pronto acabará
con mi café y la hora de salir...pero sólo
soy yo y la ventana un sábado al mediodía.

miércoles, 8 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, parte dos.


Llegué hace unos días, el clima es muy agradable, pensaba que llovería, pero afortunadamente no ha sido así (salvo por las mañanas, pero son apenas unos chubascos). La ciudad tiene cierto encanto histórico, y la lluvia acentúa mucho eso, es como vivir en otro tiempo. Es impresionante pensar en las personas que han pasado por sus calles y que comieron en los restaurantes más viejos de por aquí, por mi parte es una característica sumamente interesante. Sin embargo, entiendo que la cotidianidad tiene un poder normalizador, las personas pasan de la forma más despreocupada y desatenta, me hace sentir cierta familiaridad.

El piso donde me estoy quedando es pequeño y acogedor, una cocineta es lo que parece ocupar más espacio, es realmente impresionante lo compacta que es: un microondas blanco con acabados que imitan a la caoba de tamaño estándar, un toque rústico lo hace ser muy agradable de usar; la alacena tiene cinco compartimientos, dos de ellos son altos y espaciosos, mientras que los demás son más pequeños y están sobre la estufa de inducción; seguido hay una tarja con la llave, el cromado está un poco gastado, entendible, quienes hayan llegado antes que yo también lavan platos, aun así la llave tiene el espíritu moderno: curvas perfectas, espirales, una manija recta con base cilíndrica…hay placer en esos diseños de principios de la década pasada, recuerdan a los que Helvex allá en México. El dormitorio está sobre la cocineta, si, sobre la cocineta, una loza rematada con cerámica hace la de piso, y se comunica con la primera planta a través de una escalera que llamaría “estilo biblioteca” de apenas unos seis peldaños. Esto es lo que más me gusta, ese detalle del dormitorio, porque tiene un ligero aire a las bibliotecas gigantes de dos pisos, pero en miniatura. Hay dos libreros con algunos títulos, no los he tocado, pero si he visto cuales son de manera poco sorprendente todos están en inglés: París era una Fiesta, Los Diálogos, el primer tomo de Los Miserables, Cementerio Marino, La Guerra y la Paz, Alicia en el País de las Maravillas, Frankenstein, La Odisea, La Ilíada y La Biblia. No creo tomarlos, traigo mis propios volúmenes, a pesar de ello, hace más acogedora la estancia. Pero lo que es un verdadero acierto es la cama, ni muy suave, ni tan rígida, un perfecto término donde la suavidad del área paulatinamente se torna en rigidez fresca, totalmente acertada. Los cobertores combinan con el color blanco opaco de las paredes del dormitorio, hasta parece que es una habitación fuera del estilo rústico generalizado. Estoy sumamente contento con la elección.

Hoy, durante el desayuno, tuve una breve reflexión sobre que tanto esperaba salir del país, no es como si fuese mi primera vez fuera. No obstante, en este viaje, incluso durante la planeación de este, tenía un fuerte dolor de cabeza al pensar en el tiempo que iba a pasar fuera, que partes iba a visitar, como iba a visitar estos lugares, si usaría uber o el metro, los detalles me abrumaban. La reflexión no me arrojo muchas conclusiones, solo pensamientos que espero que con tu ayuda podamos desenmarañar. En sí, la acción de viajar es como escapar por un momento de la realidad singular, por lo menos eso es lo que pensaba. Sabes, mi realidad es bastante cómoda, no habría, bajo lo anterior, una motivación real para irme un tiempo. Aun así, decidí tomar las maletas e irme de viaje, si se quiere, inútil ¿podría ser que solamente quería otro clima? Definitivamente no, debe haber algo más interesante. Con rapidez pensé que solamente lo hice porque si, por que podía, simple ¿ingenuo? Es la mejor respuesta que he encontrado, tal vez el tiempo por acá tenga alguna otra razón, estoy a la expectativa de la misma vida.

Mañana saldré a explorar un poco por la mañana, por la tarde haré un recorrido por Picadilly, seguro habrá una o dos sorpresas (claro de esas que uno puede imaginarse). Espero pronto volverte a escribir. Hasta entonces.


Hola, soy yo, quien escribe (¿quien más?). Primero, muchas gracias por llegar hasta el final de esta entrada, es muy especial para mi este blog. Segundo, quisiera permitirme recomendar a un blog pariente, cuelga decir que la calidad es alta. Espero le den una visita y lean lo que tiene para ofrecerles: https://entramadodesentimientos.wordpress.com/2020/04/04/el-pie-del-gigante/
Mucha fuerza y energía.

viernes, 3 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, uno.


Ya partí, hace algunas horas mi vuelo despegó de la ciudad. Traté por todos los medios posibles de que me tocara del lado de la ventana, pero no lo logré, a pesar de eso creo que un lugar en el pasillo entre filas es bastante cómodo, puedo estirar una de mis piernas libremente (además de tener paso rápido hacia el baño, tu sabes, me mareo mucho en los despegues y aterrizajes). Me sentía algo derrochador, compré la cena “premium”: Pato a la naranja, espero esté bueno, gasté bastante en ello. En fin, parece que el viaje será confortable, nada lujoso.

Busqué entre mis documentos el último reporte de gastos, no pude irme sin revisarlos, el año pasado no pudimos acabar con el presupuesto, por poco nos lo recortan (otra vez). Parece que todo va en orden, no hemos tenido nuevos estudiantes en los últimos meses, pero si muchos nuevos artículos que están en proceso de acabarse y otros más en espera de ser publicados, todo va sobre ruedas en ese aspecto. El maldito estaba entre los cajones, literalmente tuve que mover cada uno de ellos en el escritorio, debería seguir tu consejo y comenzar a usar más la computadora para esta clase de documentos.

Perdón, creo que me acostumbré a ver cifras y trabajo, por poco pierdo lo que tenía que decirte. Entre esos documentos encontré un libro que creía perdido, A… de C.L. En su tiempo pensé que era el mejor que había leído jamás, los pasajes parecían tan personales e intensos que crecían rápidamente como las enredaderas dentro de mí (así lo escribí en uno pequeño papel que dejé en el libro). Sin mentirte me quedé leyéndolo por más de cuatro horas, estaba anonadado, a penas y recordaba todo lo que allí había: un collage que bien podría tratarse de los primeros días de un bebé o los últimos de alguien. Lo que quiero decir es que me conmovió, barajé la posibilidad de llevármelo al viaje, pero ya llevaba otros libros que leer así que lo dejé, si quieres tomarlo está bien, es bastante bueno y lo dejé sobre uno de los estantes del librero, el que está al lado izquierdo de la ventana, lo vas a notar en seguida su portada es azul profundo.

Ah, pensar que me faltan otras nueve horas más hace que me duelan mis nalgas, es terriblemente incómodo estar sentado tanto tiempo, me levantaré dentro de poco para caminar, así que terminaré por hoy ésta especie de carta (es un poco anacrónico, pero ¡ey! Le da un halo de solemnidad a todo esto que va pasando) de todos modos seguiré enviándote mensajes sobre como van las cosas en general, las “cartas” las apartaré como pequeños resúmenes.
Hasta la próxima. Te mando muchos abrazos. 

martes, 31 de marzo de 2020

Reflexiones sobre Contrapunto.


Contrapunto, es una novela escrita por Huxley (quien es bastante conocido por otro de sus libros, Un Mundo Feliz) ésta novela fue escrita en el año 1928, ambientada en los años siguientes a la primera guerra mundial. La trama se centra en la diversidad de puntos de vista sobre la modernidad azotada por la posguerra, estos representados por varios personajes que serán abordados y explorados a lo largo de sus 635 páginas.

La historia es narrada a través de “motivos” que se ven definidos por: los personajes mismos, las circunstancias políticas que los rodean, notas en el diario de uno de los personajes, infidelidades y sus consecuencias; las posturas filosóficas de cada uno. Esto hace que a novela esté contada a través de las visiones de algunos de los personajes, resultante en una polifonía bastante interesante.

En general, se maneja un lenguaje bastante accesible, la extensión de la novela podría representar un unto en contra para algunas personas, en mi caso, fue un elemento ambivalente, esto por razones que daré más adelante.

Recomiendo la novela para hacerla en una lectura larga y consciente, fácilmente es un libro que puede dar de sí algunos meses por la cantidad de pasajes interesantes que posee. La palabra que mejor definiría a la novela, bajo mi perspectiva, es: durabilidad.

Ahora, dejando a parte lo anterior, quisiera dar unas cuantas reflexiones que hice a lo largo de mi lectura. Cabe señalar que el libro lo compré hace más de un año, y si, he tardado ese tiempo para leerlo por distintas razones: Pereza, conflicto con los puntos de vista del autor, por sentirme expuesto entre sus páginas y por la fijación sobre muchas de las circunstancias que se van creando y desarrollando.

Por distintos motivos, personales casi todos, fui tocado por la historia por que, casi inevitablemente, en cada una de las voces me pude encontrar, aunque fuese un detalle pequeño. Esto me hacia sentir desnudo, en el sentido de que casi siempre las partes negativas empataban con muchas de las cosas que fui y de cosas que soy (que me encantaría tirar unas cuantas), ese sentimiento de vulnerabilidad frente a un montón de páginas tiene un impacto sumamente positivo por que conlleva reflexionar como nunca sobre la perspectiva personal, tal vez sea propio de las obras de arte, pero este libro causó un impacto real en mí.

Las situaciones expuestas en las paginas son muchas veces pequeñas aventuras que de una u otra manera son “comunes” (manteniendo las distancias de algunas que llegan al extremo) para el grueso de quienes lean el libro, algunas siendo dolorosas y otras más mucho más placenteras, en mi opinión, estas pequeñas aventuras hacían que toda la experiencia se volviese mucho más llevadera y ¿por qué no? Más “condimentada” llegando a ser, ciertamente, voyeurista.

Para finalizar, la novel tiene tantos detalles que no puedo abarcarlos todos, primero por que no tengo el conocimiento necesario para expresarlos y hacerlos evidentes, segundo por la cantidad y tercero por que me parece que todos llevan al mismo puerto: La experiencia humana, tanto colectiva como individual, ver como pocas veces los alcances, errores y aciertos de la humanidad, tanto como una palabra que denota a un grupo como una que denota virtud, virtud que se escapa y se vuelve muy esquiva, para algunos alcanzable y para otros un regalo divino insoportable, tanto como para matarse. Tomando las últimas palabras del libro: De gente así será el reino de los cielos.


En lo que encuentro qué escribir. Parte 1.

  Nunca supe como elegir libros Este blog lo comencé hace ya tres años. Esperaba poder verter en él reflexiones sobre lo que leía, de primer...