Cuando solía escribir algo más que mi diario, pensaba que las circunstancias y eventos eran un muy buen combustible para confeccionar algo "interesante" (para escribir algo "bueno" aún faltan una eternidad inconmensurable de tomos y, siguiendo la lógica de las anécdotas ser longevo, sutilmente inmortal), las emociones son las que alimentaban las historias que quería plasmar, los poemas que solía tejer...sin embargo, el vacío sucede cuando las letras no son suficientes. Espero no causar la impresión de estar haciendo un lloriqueo (además, éste sería sumamente penoso, es público, y ya saben como es esto...) pero ya estoy harto de no lograr tomar algo en limpio de todas estas semanas, o es una broma demasiado planificada para ser verdad o es una pared tan fuerte que no podría ser rota. Barajé la idea de dejarlo, olvidarme un poco de esto, escribir, sin embargo, algo la emocionante aventura de ser leído, de ser escuchado siempre estará ahí, no creo que se vaya, hasta traté de aventarle un zapato (bota) para ahuyentarla pero sigue estando ahí.
Pero lo que de verdad me tiene aquí tecleando es una incómoda sensación de insatisfacción, si, no debió haberme tomado tanto tiempo el descubrir esa incomodidad. Salvo contadas personas, nadie se preguntará qué es esa incomodidad o por que tiene tanto influjo sobre mi, quienes hayan leído una o dos entradas en este proyecto, verán que mis "escritos" son obtusos, erróneos, con faltas tan grandes de ortografía (perdóneme, miss M., olvidé lo que es escribir "como Dios manda") que harían sollozar a los más doctos en estos menesteres. Es una insatisfacción honda, propiamente dicho, es un estancamiento creativo (por no decir que no tengo ideas novedosas, temas que explorar, algo más que decir) las ideas suelen ser mejor manejadas por el cerebro, parece un alquimista o astrólogo que puede manipular ese batido de nudos que de repente aparecen, en forma de imágenes, de sonidos o sensaciones ¿Cómo se escribe eso? ¿Cómo escribir lo que no tiene palabras? Tiene poco de sencillo esto, no dudo que mentes mucho más aptas que la mía se hayan dedicado a responder esas preguntas y muy probablemente hayan terminado con más, lo cual no es nada malo, es una forma de aventurarse más allá, nos damos cuenta lo enredado que es ser un animal con conciencia de la esencia después de su existencia (signifique lo que signifique eso) ¿No han tratado de suicidarse intelectualmente? Debe ser bastante reconfortante no tener que inventarse problemas y vivir un día a la vez, no lo digo con ironía, si no como una idea que a la mayoría les será familiar y para quienes no, es que la viven sin siquiera estar conscientes de ello pero, supongo, que han decidido dejar ese revólver imaginario y dejarlo en la mesita de noche, después habrá momento para jugar a la ruleta rusa, lo malo, ya sabemos donde está la bala y el juego es solamente saber cuando jalar ese gatillo ¿Emocionante? Probablemente ¿Aborrecible? Si, un rato bastante largo.
Pero me desvío del tema, la insatisfacción es fuerte y por lo que ha sucedido últimamente es mucho más larga de lo que podía pensar, tomé algunas precauciones para cuando pasara, pero todo se agota. Además, es como iniciar la carrera entre la liebre y la tortuga, por más que sea liebre, no alcanzaré la tortuga, siempre con una ventaja, infinitadecimal, más pequeña que un quark, siempre estará ahí, sinceramente es desesperante. Ah, que decir de los días que se despiden en un abrir y cerrar de ojos, a la espera de lo especial de los días ¿qué sucede cuando los días son tan iguales entre si que lo especial en ellos sea justamente eso la monotonía? No, no quiero decir que la rutina es un mal que nos aqueja y debemos combatirla con sonrisas y buenos pensamientos, en muchos sentidos la rutina es una forma de salvaguardar el orden que tanto buscamos, sin un pelo despegado. Afrontar la realidad de la finitud, de la inconmensurabilidad, de la muerte, es un poco más que un ideal, plagado de los mismos problemas que llevaron a ese punto, es tan divertido jugar a hacer uroboros con nuestras vidas y pensamientos, pero en algún momento debe parar. Buscar una solución es regresar al problema pero ahora con más peso, para sumergirse bien y tocar el fondo de ese charco que poco a poco se vuelve un océano. Mi solución tiene mis defectos, pero podría funcionar, eso lo veré. La clave: El Océano. Llenarlo de vida, que cada vez se vuelva más y más pequeño, es complicado iniciar de la nada, por ello habrá que sumergirse hasta el fondo, plantar algas, hacer del charco un tremendo hogar oceánico, hasta que no haya más remedio que salir, empaquetarlo en una esfera de vidrio y tenerlo cerca del corazón, junto a los demás charcos-océanos, hay que guardar esos uroboros para que, por lo menos, cambien de forma y de serpientes, con suerte, al final, habrán alegres reptiles que no coman su propia cola.
No siempre está tan mal estar detrás de la tortuga, seguirá avanzando queramos o no, es la cuestión más trascendente e importante, jamás se le puede alcanzar, nunca se termina de llegar a la cima con la roca. Conviene disfrutar de trayecto dejando que la tortuga avance y dejando a un lado la piedra, el camino es tan largo como lo es un beso, imaginen su vida en el próximo que den, tan fugaz, tan perecedero pero se puede ensanchar (no los besos) no es necesario ir en línea recta, siempre es mejor ver los caminos que van a los lados, pedir perdón cuando se daña la carretera de alguien más y esa clase de cosas, las metáforas con carreteras son suficientemente explícitas, se dejan las demás al lector.
Por hoy es todo, ya no tengo más que decir, para quienes llegaron aquí, muchas gracias, es lindo que se tomen el tiempo de leer algo como ésto.
Per Aspera...lleguen a las estrellas como ustedes quieran.
Un blog dedicado a reflexiones sobre las lecturas que hago y para compartir mis propias creaciones. Espero les guste y disfruten un rato de este blog.
domingo, 3 de noviembre de 2019
lunes, 30 de septiembre de 2019
París era una Fiesta, Ernest Hemingway.
Hay una pregunta que ha estado alrededor de mi vida por últimos siete años ¿Cómo recordaré lo que pasó? ¿Qué son los detalles que se quedarán? ¿Qué otros irán perdiéndose por el correr del tiempo? No soy el único que se ha preguntado ésto, al fin y al cabo, el futuro y la permanencia de nuestra memoria a través del tiempo es una de las más grandes cuestiones en la historia misma de la humanidad.
El crecimiento y el paso del tiempo tienen una peculiaridad: a medida de que estos van pasando y se van quedando en el pasado, tendemos a tener un recuerdo brillante, de una u otra manera dejamos que lo mejor sea la verdad, dejando atrás todo lo demás, inclusive si estos daban sentido, amplificación a aquellos destellos de la memoria. Retomar aquellos momentos unos años después es lanzar una bengala en un camino obscuro que ya fue recorrido, no obstante, en cuanto seguimos los pasos atrás podemos tener una imagen completa, podría decirse que, hasta cierto punto, una descripción detallada de aquello que se rememora, siempre habiendo una inclinación hacía lo positivo.
Hemingway presenta un compilado de anécdotas que relatan su estadía en París, en los años entre 1918 y 1929, éstas tienen varias capas de lectura, desde un retrato de la ciudad de la luz, hasta el crecimiento que el escritor tuvo a partir de las "aventuras" y vivencias. Una cuestión interesante es el medio por el cual se nutre el mito de, citando a Tatie (Hemingway), "la mejor ciudad para escribir" por los escritores, escritoras, pintores y pintoras que cohabitaron ese espacio con el autor, estas personalidades excéntricas, míticas como pocas hacen de París una fiesta de lo más particular. El cambio de siglo y el fin de la primera guerra mundial tienen sus contrastes en el libro, la constante transformación de la ciudad, de los puestos de periódicos, de las carreras de caballos a las carreras de bicicletas. La bebida es como una música de fondo, no connota un vicio, es una forma de acentuar las situaciones que se describen, dan una luz bohemia que se extiende por todas las páginas. Se construye un mito a partir de las imágenes que el autor evoca en cada párrafo.
La personalidad que sobresalta, en las primeras páginas del libro, es Gertrude Stein, la artista que amadrina a esta generación "perdida", siendo un oráculo a ratos, mientras que en otros es una figura tenebrosa y autoritaria. La perfecta madrina.
Los compañeros escritores de Ernest no se hacen esperar, Ezra Pound es un gran recurrente en sus recuerdos, siendo un amigo de cenas y de episodios variopintos. Un nombre que sólo resuena al final del relato tiene un peso casi místico, la narrativa se detiene y respira para contar con detenimiento las peripecias del gran Francis Scott Fitzgerald. Es cómo si una leyenda se hiciera realidad, una figura blanca, pensativa, con muchas palabras que decir, hipocondríaco, imbuido en una relación tóxica, un torpe como pocos...sin embargo, es el único que el autor ha considerado como uno de sus amigos verdaderos, un autor inigualable que solamente no pudo mejorar por que su muerte le detuvo, de todas las anécdotas ésta es la que tiene una carga emocional más grande (sin contar aquellas con su esposa e hijo), el amigo más leal que ha tenido, dice reiteradamente al final de los dos capítulos de Fitzgerald. Mis favoritos personales y los que más recomiendo de la obra.
La escritura de Hemingway se siente sobria, muy adecuada al tono familiar con el que cuenta las vivencias, no hay metáforas complejas o pasajes simbólicos (por lo menos que se lean explícitamente para ello), la honestidad es un rasgo que caracteriza a la forma de narrar estas historias, la introspección se siente genuina y los diálogos son congruentes con esta introspección lo que culmina con una narrativa robusta evitando ser estilizada o fina. El aspecto negativo que más puede verse a lo largo del libro está en el ritmo que tiene en ciertos pasajes, sobretodo los contemplativos, que hacen un frenón en comparación con los demás que presentan acciones y situaciones. Otra cuestión, que no se si calificar de negativa, es que se notan los estragos del tiempo en algunas interpretaciones de los hechos que hacen dudar si realmente así sucedieron, no creo que sea algo que reste a la obra, sin embargo, tengo la impresión de que puede ser un punto en contra para quienes gustan de rigor en los acontecimientos.
París era una fiesta, tiene muchas virtudes que la hacen un libro que resulta muy agradable de leer, tiene un sentimiento de familiaridad, nostalgia y cariño a aquellos años, tiene bastante honestidad por parte de Hemingway. Tiene un efecto mitificador de la ciudad impresionante, haciéndola un lugar casi de fantasía, de ensueño. París no se había visto así desde la Belle époque. Es un libro recomendable para quienes busquen un crossover épico o para quienes busquen penetrar en el crecimiento del autor. Sin lugar a dudas, las luces de la memoria son las más brillantes, tal vez no hayan sido así de brillantes al principio, pero, como dice una canción: "El tiempo vive en la memoria" y este libro es prueba de ello.
Gracias por leer esta entrada, si nace de ti dejar un comentario hazlo, compártelo si te gustó, no olvides visitar las demás entradas, tienes algunas reflexiones sobre libros y escritos míos. Sin más por el momento: PER ASPERA AD ASTRA.
Hemingway presenta un compilado de anécdotas que relatan su estadía en París, en los años entre 1918 y 1929, éstas tienen varias capas de lectura, desde un retrato de la ciudad de la luz, hasta el crecimiento que el escritor tuvo a partir de las "aventuras" y vivencias. Una cuestión interesante es el medio por el cual se nutre el mito de, citando a Tatie (Hemingway), "la mejor ciudad para escribir" por los escritores, escritoras, pintores y pintoras que cohabitaron ese espacio con el autor, estas personalidades excéntricas, míticas como pocas hacen de París una fiesta de lo más particular. El cambio de siglo y el fin de la primera guerra mundial tienen sus contrastes en el libro, la constante transformación de la ciudad, de los puestos de periódicos, de las carreras de caballos a las carreras de bicicletas. La bebida es como una música de fondo, no connota un vicio, es una forma de acentuar las situaciones que se describen, dan una luz bohemia que se extiende por todas las páginas. Se construye un mito a partir de las imágenes que el autor evoca en cada párrafo.
La personalidad que sobresalta, en las primeras páginas del libro, es Gertrude Stein, la artista que amadrina a esta generación "perdida", siendo un oráculo a ratos, mientras que en otros es una figura tenebrosa y autoritaria. La perfecta madrina.
Los compañeros escritores de Ernest no se hacen esperar, Ezra Pound es un gran recurrente en sus recuerdos, siendo un amigo de cenas y de episodios variopintos. Un nombre que sólo resuena al final del relato tiene un peso casi místico, la narrativa se detiene y respira para contar con detenimiento las peripecias del gran Francis Scott Fitzgerald. Es cómo si una leyenda se hiciera realidad, una figura blanca, pensativa, con muchas palabras que decir, hipocondríaco, imbuido en una relación tóxica, un torpe como pocos...sin embargo, es el único que el autor ha considerado como uno de sus amigos verdaderos, un autor inigualable que solamente no pudo mejorar por que su muerte le detuvo, de todas las anécdotas ésta es la que tiene una carga emocional más grande (sin contar aquellas con su esposa e hijo), el amigo más leal que ha tenido, dice reiteradamente al final de los dos capítulos de Fitzgerald. Mis favoritos personales y los que más recomiendo de la obra.
La escritura de Hemingway se siente sobria, muy adecuada al tono familiar con el que cuenta las vivencias, no hay metáforas complejas o pasajes simbólicos (por lo menos que se lean explícitamente para ello), la honestidad es un rasgo que caracteriza a la forma de narrar estas historias, la introspección se siente genuina y los diálogos son congruentes con esta introspección lo que culmina con una narrativa robusta evitando ser estilizada o fina. El aspecto negativo que más puede verse a lo largo del libro está en el ritmo que tiene en ciertos pasajes, sobretodo los contemplativos, que hacen un frenón en comparación con los demás que presentan acciones y situaciones. Otra cuestión, que no se si calificar de negativa, es que se notan los estragos del tiempo en algunas interpretaciones de los hechos que hacen dudar si realmente así sucedieron, no creo que sea algo que reste a la obra, sin embargo, tengo la impresión de que puede ser un punto en contra para quienes gustan de rigor en los acontecimientos.
París era una fiesta, tiene muchas virtudes que la hacen un libro que resulta muy agradable de leer, tiene un sentimiento de familiaridad, nostalgia y cariño a aquellos años, tiene bastante honestidad por parte de Hemingway. Tiene un efecto mitificador de la ciudad impresionante, haciéndola un lugar casi de fantasía, de ensueño. París no se había visto así desde la Belle époque. Es un libro recomendable para quienes busquen un crossover épico o para quienes busquen penetrar en el crecimiento del autor. Sin lugar a dudas, las luces de la memoria son las más brillantes, tal vez no hayan sido así de brillantes al principio, pero, como dice una canción: "El tiempo vive en la memoria" y este libro es prueba de ello.
Gracias por leer esta entrada, si nace de ti dejar un comentario hazlo, compártelo si te gustó, no olvides visitar las demás entradas, tienes algunas reflexiones sobre libros y escritos míos. Sin más por el momento: PER ASPERA AD ASTRA.
lunes, 23 de septiembre de 2019
Las Noches Blancas, Fedor Dostoievski
Recuerdo cuando en la prepa, durante el último año, me dejaron la tarea de leer El Zarco de Ignacio Manuel Altamirano, en un principio, fue un libro que me hizo reflexionar mucho a cerca del amor, precisamente de Manuela y El Zarco ¿Era justo el final para ella? el final es uno de los que no terminan de encajar en el imaginario que me he inventado a través de los años.
Ahora con Las Noches Blancas, me encuentro con un libro donde el tema me recuerda aquel libro mexicano. Esta novela es muy corta y acomodada de una manera bastante agradable y cómoda, es una novela romántica donde San Petersburgo es un personaje más que acompaña, reconforta o, a veces, hace que la miseria aumente, haciendo que los escenarios sean cada vez más sensitivos y cercanos para quien lee.
Los personajes no son muchos, tenemos a Nástenka y su babouschka, el protagonista anónimo (que es a su vez el narrador) y el amor no correspondido de Nástenka. Estos personajes exploran distintos estadios de un alma enamorada, siendo ella y el protagonista quienes presentan sus historias de amor y desamor que dan un nuevo significado a la primera noche donde estos se conocieron. El protagonista es solitario, ha aceptado su naturaleza como esta es, lo que no significa que no la sufra cuando esta le cae encima. Bajo este punto, se debe decir que el personaje del narrador es el mejor explorado del libro, sobretodo por que su voz es la que recibe más peso en los soliloquios que descubren las emociones más potentes de su psique y, sobre todo, el enamoramiento por Nástenka. A pesar de que se hace más hincapié en él, Nástenka, es una figura muy utilizada durante la literatura del siglo XIX, la de una mujer frágil que se descubre, se abre a través de las conversaciones nocturnas, ella expresa, a veces exageradamente, el amor que ha desarrollado por el hombre que la dejó para ir a hacer negocios a Moscú, lo que abre la posibilidad de empatizar muchísimo más con ella ¿Quién no ha sentido lo que ella? Arder y consumirse en el amor que se ha ido y probablemente no llegará.
De manera personal, la secuencia final, entre la cuarta noche y la mañana, es una de las más interesantes por sus implicaciones emocionales y psicológicas sobre los personajes desgarrando totalmente a uno y haciendo que el otro tenga una aparente felicidad. La realidad a la que se deben enfrentar se ve totalmente polarizada por las diferentes formas en las que se han desenvuelto ambos. Es el fragmento que más me impactó y gustó de la novela.
Para concluir, la novela representa muy bien el estilo de literatura del siglo XIX por los temas que aborda y como los aborda, la exploración psicológica de los protagonistas es interesante ya que, si bien es corta, es efectiva para explicar el modo tan particular de entender la realidad en la que cada uno vive. Las temáticas siguen la corriente de su tiempo, sin embargo, la peculiar forma de escribir de Dostievski, manejando los escenarios y su interacción con los personajes de tal forma que el primero parece tener una conciencia que cambia según las emociones y estados de los personajes; la forma de llevar la narración se siente natural, su aparente simpleza hace que esta tenga una poética muy refrescante y bella.
La lectura de esta pequeña novela esta totalmente recomendada, creo que todas y todos hemos tenido nuestras propias noches blancas, cuando la mañana parecía lejana, callada tras los edificios de la ciudad y las calles que a veces parecen desiertas, mientras que otras parecen llenas de vida y amor...sólo para descubrir que la mañana inevitablemente llega.
PER ASPERA AD ASTRA.
De manera personal, la secuencia final, entre la cuarta noche y la mañana, es una de las más interesantes por sus implicaciones emocionales y psicológicas sobre los personajes desgarrando totalmente a uno y haciendo que el otro tenga una aparente felicidad. La realidad a la que se deben enfrentar se ve totalmente polarizada por las diferentes formas en las que se han desenvuelto ambos. Es el fragmento que más me impactó y gustó de la novela.
Para concluir, la novela representa muy bien el estilo de literatura del siglo XIX por los temas que aborda y como los aborda, la exploración psicológica de los protagonistas es interesante ya que, si bien es corta, es efectiva para explicar el modo tan particular de entender la realidad en la que cada uno vive. Las temáticas siguen la corriente de su tiempo, sin embargo, la peculiar forma de escribir de Dostievski, manejando los escenarios y su interacción con los personajes de tal forma que el primero parece tener una conciencia que cambia según las emociones y estados de los personajes; la forma de llevar la narración se siente natural, su aparente simpleza hace que esta tenga una poética muy refrescante y bella.
La lectura de esta pequeña novela esta totalmente recomendada, creo que todas y todos hemos tenido nuestras propias noches blancas, cuando la mañana parecía lejana, callada tras los edificios de la ciudad y las calles que a veces parecen desiertas, mientras que otras parecen llenas de vida y amor...sólo para descubrir que la mañana inevitablemente llega.
PER ASPERA AD ASTRA.
martes, 10 de septiembre de 2019
Rolling Thunder express (pt. 1)
Querida gente que me lee aún, este es un pequeño experimento que estoy llevando a cabo, se basa en la película de Martin Scorsese, Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story. La cual la recomiendo ampliamente, a pesar de no ser un fan de huesos amarillos del canta-autor, es una película que merece totalmente la pena.
Sin más por el momento, aquí este pequeño experimento.
Rolling Thunder Express pt. 1
Las guitarras ya están afinadas y ahora es nuestro turno se
subir al escenario, en esencia haremos lo mismo que hemos estado haciendo las últimas
semanas: tocar frente a un puñado de personas en pueblos pequeños ¿Por qué? hay
veces que leo las noticias, las bandas más grandes del planeta visitando ciudades
alrededor del globo, viviendo el sueño, dirían algunos. Mientras que nosotros
estamos enfrascados en un roadtrip que vaga por Estados Unidos y las ciudades
fronteras con Canadá, con un camper que alcazaba bien, hasta que más y más
personas se comenzaron a subir al Rolling
Thunder express, como si el espacio y las horas de viaje no fueran ya
suficientemente incómodas.
Una de las cosas que más he odiado de toda esta gira, es al
maldito Ginsberg repitiendo los mismos poemas sin sentido, vestigios de su
antigua gloria con sus compinches Beat,
la delgada línea entre lo complejo y lo pretencioso siempre esta al filo de ser
saltada. Aunque, debo admitir que no odio a ese hombre, a pesar de su escritura,
es un tipo agradable y que disfruta de serlo (aunque en el fondo sea una de las
mentes más libertarias del grupo), sus pasos de baile son bastante torpes, pero
más de una vez he visto como ha logrado animar a las fiestas de los pueblos que
visitamos, solamente con la alegría de sus pasos, es una silueta que nos
traspasa y nos contagia a todos, ni siquiera Joni se queda indiferente al verlo
bailar. Tampoco se queda indiferente al escucharlo a hablar, la regla es clara:
Ginsberg habla, los demás escuchan, no hay que dejarse llevar por lo imperativo
de esa frase, él es como si Buda fuese estadounidense, un guía espiritual que gusta
del pollo frito, cerveza y una noche de baile con The Band de fondo ¿Cómo rezaba su poema? Jmmmmm ¿Aullido? He visto a las mejores mentes de mi generación…
seguido de un montón de infortunios…es raro pensar que él pueda tener tanta
pobredumbre en sus pensamientos y a la vez ser tan místico y, al final del día,
alegre como lo es.
Durante el concierto hubo algunas lágrimas, siempre las hay
cuando Dylan canta Blowin´in the wind
y las ya conocidas canciones “románticas” que no pueden faltar en el repertorio
de cualquiera que se digne llamar como canta-autor. La otra noche, Joan la cantó con él justamente
Blowin’. Fue un momento extraño,
siempre los veíamos juntos, pero en ese par de minutos no eran Dylan y Báez,
era una amalgama hecha de cuatro voces: Las suyas y de las guitarras que estaban
tocando, ninguno de los que estábamos ahí nos atrevimos a acompañarles, no
había la necesidad, era suya esa canción, diría que teníamos cierto temor pero
es demasiado vago para describirlo, fue como una luz que nos enternece, nos quita
las defensas dejándonos desprotegidos ante un evento que no terminamos de comprender,
sumamente sublime, bello en la medida con quien cada quien pueda lidiar con ese
concepto. Desde aquella noche, supimos que esa canción no solamente tenía un
influjo sobre el público, también lo tenía sobre nosotros, incluyendo a Dylan. Pienso
que hay veces donde las canciones parecen que son tan lejanas a nosotros, tan
distantes, es sorprendente que podamos llegar a un estadio tan alto solo por la
escritura y unos cuantos acordes, un estadio donde lo sublime de las canciones
es lo que sobrevive.
Hoy ha sido una noche buena, hemos tocado por unas 4 horas, el
telón cayó, mientras los tramoyistas (que usualmente somos nosotros mismos, hoy
tuvimos suerte de tener la ayuda del ayuntamiento del pueblo) acomodaban los instrumentos
en el camper, Joni tenía un semblante desesperado, una inquietud que la invadía
poco a poco. Tenemos unas cuantas horas en el hotel, habrá oportunidad de que
ella respire y pueda volver a su centro. Ella me llena de intriga, es una chica
bastante singular, neoyorquina de pura cepa, si algo sabe hacer muy bien es
escribir canciones sobre esa tremenda vida que ha llevado entre taxis, metro y
amoríos (a pesar de que no había oído a nadie mencionar que ella tuviese algún
tipo de relación amorosa, pero nadie que sea de Nueva York, sea artista y,
además, sea una buena artista adolece de los corazones rendidos ante sus pies) no
obstante, su sonrisa es sincera, es una idea que tengo, una sonrisa sincera muy
poca la gente la tiene, es difícil poder reconocerlas, simplemente te toman por
sorpresa. Si tuviera que ponerle un apodo a Joni Mitchell, este sería de:
Susurro del desierto, tiene cierta consonancia con su capacidad de hacer
canciones de casi todo y siempre tenerlas a punto para toda clase de situaciones,
ya sean esperadas o inesperadas, un susurro que acompaña en los días más
calurosos y las noches más frías, sin perderse los días y las noches
intermedias, un susurro en el desierto que puede resultar las calles de Nueva York
un martes a las 11:30 de la noche. Lo que realmente me intriga es que sea
callada, solo hablando lo necesario, si fuera un poco más comunicativa seguramente
hubiésemos visto dos o tres discusiones con Ginsberg…
miércoles, 14 de agosto de 2019
Té chai con pastel de matcha.
Hola a quienes han abierto esta entrada, de nuevo, soy yo, el ratón.
No he escrito mucho por aquí últimamente, no hallaba algo interesante que decir, además de tener un poco la incertidumbre de que es lo que pasaría con esta faceta mía de "escritor".
Creer en el mensaje tan grandioso y profundo que tienen las letras es uno de los estatutos que más han perdurado a lo largo de estos últimos 8 años, años donde he experimentado con esta manera de crear algo que, al final del día, es un reflejo de mis emociones y pensamientos. En estos meses sentí una seria falta de "ganas-de-decir-algo" o, si a caso llegase a tener algo que decir, la motivación se disuelve rápidamente en un mar de otras actividades "más productivas", es algo sumamente frustrante y aburrido, más el primero que el segundo ¿Qué se puede hacer cuando el ratón tiene la voluntad pero no la fuerza de girar a rueda?
En fin, quisiera que esto no fuese un confesionario sobre mi falta de creatividad, mi "bloqueo". Quiero aquí presentar un pedazo del pequeño gran viaje que está llevándose a cabo en estos días, se antoja como un viaje interior (ojalá no haya sonado como un libro de coaching). Todo comienza hace unas semanas cuando los eventos que se presentaron, los cuales me reservo, me orillaron a tomar unas cuantas medidas para relajar un poco los nervios que me recalcitraban en las puntas de los hombros, una total descuadratura de existencia, no sorprende que mis entradas anteriores hayan seguido la misma dinámica: ser un completo niño sad ¿Lo interesante? estas medidas llegaron con naturalidad y, podría decirse, cierta suerte. Primero fueron los jugos naturales de Huatulco, pasando por las cenas con el calor salado de la playa, después una visita al temazcal, donde las cosas comenzaron a sentirse más ligeras, no sé que es un estado de meditación, sin embargo, por lo que comencé a experimentar ahí, en el calor y en la obscuridad. Fue caer en una poza donde el fondo parece no existir (o no existe).
De ahí en adelante, fueron semanas donde la lectura se hizo muy presente, mucho más de lo normal quiero decir. Uno de los libros que más causó impacto fueron las Confesiones de San Agustín, tenía mis prejuicios respecto a él pero me dio una muy agradable sorpresa al descubrirse introspectivo, reflexivo y tierno, por supuesto que Dios está en cada página, en bastantes párrafos pero no resulta para nada molesto, es un nivel que no viene nada mal a la obra en si. En resumen, me encantó sumergirme en la vida de San Agustín de Hipona.
Por supuesto que otro día seguiré con esto, creo que ha sido suficiente por hoy.
Espero que en sus vidas todo marche bien.
Per Aspera Ad Astra.
viernes, 21 de junio de 2019
La noche marina.
Tranquila la marea y tranquila el alma
somnolienta como las pocas veces
somnolienta como las pocas veces
que decidí volver a ver estas aguas
dispersas por la sal adherida a mi piel con la arena juguetona en mis pies.
¿Cómo callar la lluvia de ultramar?
se avecina con rugidos fuertes a lo lejos
quise olvidar por una vez que existía
mientras remaba impaciente a la orilla,
escuché su voz grisácea y tiránica...
Jamás pedí navegar en estas aguas.
se avecina con rugidos fuertes a lo lejos
quise olvidar por una vez que existía
mientras remaba impaciente a la orilla,
escuché su voz grisácea y tiránica...
Jamás pedí navegar en estas aguas.
Me escogí un collar de nácar y perlas
los pecados petrificados relucientes,
en la noche de la estrella, en la noche
de la plateada luz que ha de tomarme...
que olvidaré entre la espuma el dolor.
los pecados petrificados relucientes,
en la noche de la estrella, en la noche
de la plateada luz que ha de tomarme...
que olvidaré entre la espuma el dolor.
He vuelto a nacer en el útero de tierra
en la raíz milenaria de la ceiba, soy una
con el clamor de la selva, en su palpitar
estoy hecha del último suspiro de un millar
de ánimas e infinitos soles moribundos.
en la raíz milenaria de la ceiba, soy una
con el clamor de la selva, en su palpitar
estoy hecha del último suspiro de un millar
de ánimas e infinitos soles moribundos.
La sal me baña como un bautismo marino
las juntas del pasado cierran con fineza.
Mi historia se cauteriza, cicatriza y olvido
que los gritos existieron en algún tiempo.
Tranquila, ternura de mi vida, me dejo llevar.
las juntas del pasado cierran con fineza.
Mi historia se cauteriza, cicatriza y olvido
que los gritos existieron en algún tiempo.
Tranquila, ternura de mi vida, me dejo llevar.
Ahora, temblando de felicidad, me despido.
El horizonte se ha vuelto eterno y tornasol,
sin negarme la flor ni el verano, sin lágrimas
por las espinas ni el invierno, triunfante, solo que mis demonios, hoy, se quedan aquí.
El horizonte se ha vuelto eterno y tornasol,
sin negarme la flor ni el verano, sin lágrimas
por las espinas ni el invierno, triunfante, solo que mis demonios, hoy, se quedan aquí.
viernes, 7 de junio de 2019
Un pedacito de estrella.
Dejé que volaran las golondrinas justo a mi lado, llevaban sobre sus lomos estrellas que se dispersaban en el profundo azul marino de un cielo que se perdía en la altitud de las montañas, sonreía al ver a la luz juguetear entre las paredes de piedra y nieve, recordé irremediablemente el día cuando vi ese cielo. La trascendencia de las palabras tomaba por asalto las casas que pude recordar, tuve el tiempo para olvidarlas pero no fue suficiente (si es que el tiempo mismo pudiese borrarlo), el canto que siempre quise escuchar de la sierra ahora, cual cigarra, muere al hacerse presente, el irremediable paso arremete y vuelve en arena lo que antes era piedra, mata las formas y las exhibe como sustancia primigenia.
La noche cae ya cerca mío, resplandecen pequeñas pelotas incandescentes, juguetonas, una a una tejidas, abuelos y abuelas que miran desde un lado de la inmensidad. Les miro como lo hacía en mi juventud y aún cae una pequeña lluvia, desde que decidieron demostrar que la eternidad seremos un punto que acompaña al sol por el infinito viaje.
Cuando despierto, la ventana sigue abierta y las montañas aparecen taciturnas frente a mis dilatadas pupilas, el tiempo se detiene detrás de mis pensamientos. Finalmente, me levanto y tomo la primera taza del día, y en ese pequeño té, aparece, un pedacito de estrella.
La noche cae ya cerca mío, resplandecen pequeñas pelotas incandescentes, juguetonas, una a una tejidas, abuelos y abuelas que miran desde un lado de la inmensidad. Les miro como lo hacía en mi juventud y aún cae una pequeña lluvia, desde que decidieron demostrar que la eternidad seremos un punto que acompaña al sol por el infinito viaje.
Cuando despierto, la ventana sigue abierta y las montañas aparecen taciturnas frente a mis dilatadas pupilas, el tiempo se detiene detrás de mis pensamientos. Finalmente, me levanto y tomo la primera taza del día, y en ese pequeño té, aparece, un pedacito de estrella.
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