miércoles, 8 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, parte dos.


Llegué hace unos días, el clima es muy agradable, pensaba que llovería, pero afortunadamente no ha sido así (salvo por las mañanas, pero son apenas unos chubascos). La ciudad tiene cierto encanto histórico, y la lluvia acentúa mucho eso, es como vivir en otro tiempo. Es impresionante pensar en las personas que han pasado por sus calles y que comieron en los restaurantes más viejos de por aquí, por mi parte es una característica sumamente interesante. Sin embargo, entiendo que la cotidianidad tiene un poder normalizador, las personas pasan de la forma más despreocupada y desatenta, me hace sentir cierta familiaridad.

El piso donde me estoy quedando es pequeño y acogedor, una cocineta es lo que parece ocupar más espacio, es realmente impresionante lo compacta que es: un microondas blanco con acabados que imitan a la caoba de tamaño estándar, un toque rústico lo hace ser muy agradable de usar; la alacena tiene cinco compartimientos, dos de ellos son altos y espaciosos, mientras que los demás son más pequeños y están sobre la estufa de inducción; seguido hay una tarja con la llave, el cromado está un poco gastado, entendible, quienes hayan llegado antes que yo también lavan platos, aun así la llave tiene el espíritu moderno: curvas perfectas, espirales, una manija recta con base cilíndrica…hay placer en esos diseños de principios de la década pasada, recuerdan a los que Helvex allá en México. El dormitorio está sobre la cocineta, si, sobre la cocineta, una loza rematada con cerámica hace la de piso, y se comunica con la primera planta a través de una escalera que llamaría “estilo biblioteca” de apenas unos seis peldaños. Esto es lo que más me gusta, ese detalle del dormitorio, porque tiene un ligero aire a las bibliotecas gigantes de dos pisos, pero en miniatura. Hay dos libreros con algunos títulos, no los he tocado, pero si he visto cuales son de manera poco sorprendente todos están en inglés: París era una Fiesta, Los Diálogos, el primer tomo de Los Miserables, Cementerio Marino, La Guerra y la Paz, Alicia en el País de las Maravillas, Frankenstein, La Odisea, La Ilíada y La Biblia. No creo tomarlos, traigo mis propios volúmenes, a pesar de ello, hace más acogedora la estancia. Pero lo que es un verdadero acierto es la cama, ni muy suave, ni tan rígida, un perfecto término donde la suavidad del área paulatinamente se torna en rigidez fresca, totalmente acertada. Los cobertores combinan con el color blanco opaco de las paredes del dormitorio, hasta parece que es una habitación fuera del estilo rústico generalizado. Estoy sumamente contento con la elección.

Hoy, durante el desayuno, tuve una breve reflexión sobre que tanto esperaba salir del país, no es como si fuese mi primera vez fuera. No obstante, en este viaje, incluso durante la planeación de este, tenía un fuerte dolor de cabeza al pensar en el tiempo que iba a pasar fuera, que partes iba a visitar, como iba a visitar estos lugares, si usaría uber o el metro, los detalles me abrumaban. La reflexión no me arrojo muchas conclusiones, solo pensamientos que espero que con tu ayuda podamos desenmarañar. En sí, la acción de viajar es como escapar por un momento de la realidad singular, por lo menos eso es lo que pensaba. Sabes, mi realidad es bastante cómoda, no habría, bajo lo anterior, una motivación real para irme un tiempo. Aun así, decidí tomar las maletas e irme de viaje, si se quiere, inútil ¿podría ser que solamente quería otro clima? Definitivamente no, debe haber algo más interesante. Con rapidez pensé que solamente lo hice porque si, por que podía, simple ¿ingenuo? Es la mejor respuesta que he encontrado, tal vez el tiempo por acá tenga alguna otra razón, estoy a la expectativa de la misma vida.

Mañana saldré a explorar un poco por la mañana, por la tarde haré un recorrido por Picadilly, seguro habrá una o dos sorpresas (claro de esas que uno puede imaginarse). Espero pronto volverte a escribir. Hasta entonces.


Hola, soy yo, quien escribe (¿quien más?). Primero, muchas gracias por llegar hasta el final de esta entrada, es muy especial para mi este blog. Segundo, quisiera permitirme recomendar a un blog pariente, cuelga decir que la calidad es alta. Espero le den una visita y lean lo que tiene para ofrecerles: https://entramadodesentimientos.wordpress.com/2020/04/04/el-pie-del-gigante/
Mucha fuerza y energía.

viernes, 3 de abril de 2020

Cartas de la cuarentena, uno.


Ya partí, hace algunas horas mi vuelo despegó de la ciudad. Traté por todos los medios posibles de que me tocara del lado de la ventana, pero no lo logré, a pesar de eso creo que un lugar en el pasillo entre filas es bastante cómodo, puedo estirar una de mis piernas libremente (además de tener paso rápido hacia el baño, tu sabes, me mareo mucho en los despegues y aterrizajes). Me sentía algo derrochador, compré la cena “premium”: Pato a la naranja, espero esté bueno, gasté bastante en ello. En fin, parece que el viaje será confortable, nada lujoso.

Busqué entre mis documentos el último reporte de gastos, no pude irme sin revisarlos, el año pasado no pudimos acabar con el presupuesto, por poco nos lo recortan (otra vez). Parece que todo va en orden, no hemos tenido nuevos estudiantes en los últimos meses, pero si muchos nuevos artículos que están en proceso de acabarse y otros más en espera de ser publicados, todo va sobre ruedas en ese aspecto. El maldito estaba entre los cajones, literalmente tuve que mover cada uno de ellos en el escritorio, debería seguir tu consejo y comenzar a usar más la computadora para esta clase de documentos.

Perdón, creo que me acostumbré a ver cifras y trabajo, por poco pierdo lo que tenía que decirte. Entre esos documentos encontré un libro que creía perdido, A… de C.L. En su tiempo pensé que era el mejor que había leído jamás, los pasajes parecían tan personales e intensos que crecían rápidamente como las enredaderas dentro de mí (así lo escribí en uno pequeño papel que dejé en el libro). Sin mentirte me quedé leyéndolo por más de cuatro horas, estaba anonadado, a penas y recordaba todo lo que allí había: un collage que bien podría tratarse de los primeros días de un bebé o los últimos de alguien. Lo que quiero decir es que me conmovió, barajé la posibilidad de llevármelo al viaje, pero ya llevaba otros libros que leer así que lo dejé, si quieres tomarlo está bien, es bastante bueno y lo dejé sobre uno de los estantes del librero, el que está al lado izquierdo de la ventana, lo vas a notar en seguida su portada es azul profundo.

Ah, pensar que me faltan otras nueve horas más hace que me duelan mis nalgas, es terriblemente incómodo estar sentado tanto tiempo, me levantaré dentro de poco para caminar, así que terminaré por hoy ésta especie de carta (es un poco anacrónico, pero ¡ey! Le da un halo de solemnidad a todo esto que va pasando) de todos modos seguiré enviándote mensajes sobre como van las cosas en general, las “cartas” las apartaré como pequeños resúmenes.
Hasta la próxima. Te mando muchos abrazos. 

martes, 31 de marzo de 2020

Reflexiones sobre Contrapunto.


Contrapunto, es una novela escrita por Huxley (quien es bastante conocido por otro de sus libros, Un Mundo Feliz) ésta novela fue escrita en el año 1928, ambientada en los años siguientes a la primera guerra mundial. La trama se centra en la diversidad de puntos de vista sobre la modernidad azotada por la posguerra, estos representados por varios personajes que serán abordados y explorados a lo largo de sus 635 páginas.

La historia es narrada a través de “motivos” que se ven definidos por: los personajes mismos, las circunstancias políticas que los rodean, notas en el diario de uno de los personajes, infidelidades y sus consecuencias; las posturas filosóficas de cada uno. Esto hace que a novela esté contada a través de las visiones de algunos de los personajes, resultante en una polifonía bastante interesante.

En general, se maneja un lenguaje bastante accesible, la extensión de la novela podría representar un unto en contra para algunas personas, en mi caso, fue un elemento ambivalente, esto por razones que daré más adelante.

Recomiendo la novela para hacerla en una lectura larga y consciente, fácilmente es un libro que puede dar de sí algunos meses por la cantidad de pasajes interesantes que posee. La palabra que mejor definiría a la novela, bajo mi perspectiva, es: durabilidad.

Ahora, dejando a parte lo anterior, quisiera dar unas cuantas reflexiones que hice a lo largo de mi lectura. Cabe señalar que el libro lo compré hace más de un año, y si, he tardado ese tiempo para leerlo por distintas razones: Pereza, conflicto con los puntos de vista del autor, por sentirme expuesto entre sus páginas y por la fijación sobre muchas de las circunstancias que se van creando y desarrollando.

Por distintos motivos, personales casi todos, fui tocado por la historia por que, casi inevitablemente, en cada una de las voces me pude encontrar, aunque fuese un detalle pequeño. Esto me hacia sentir desnudo, en el sentido de que casi siempre las partes negativas empataban con muchas de las cosas que fui y de cosas que soy (que me encantaría tirar unas cuantas), ese sentimiento de vulnerabilidad frente a un montón de páginas tiene un impacto sumamente positivo por que conlleva reflexionar como nunca sobre la perspectiva personal, tal vez sea propio de las obras de arte, pero este libro causó un impacto real en mí.

Las situaciones expuestas en las paginas son muchas veces pequeñas aventuras que de una u otra manera son “comunes” (manteniendo las distancias de algunas que llegan al extremo) para el grueso de quienes lean el libro, algunas siendo dolorosas y otras más mucho más placenteras, en mi opinión, estas pequeñas aventuras hacían que toda la experiencia se volviese mucho más llevadera y ¿por qué no? Más “condimentada” llegando a ser, ciertamente, voyeurista.

Para finalizar, la novel tiene tantos detalles que no puedo abarcarlos todos, primero por que no tengo el conocimiento necesario para expresarlos y hacerlos evidentes, segundo por la cantidad y tercero por que me parece que todos llevan al mismo puerto: La experiencia humana, tanto colectiva como individual, ver como pocas veces los alcances, errores y aciertos de la humanidad, tanto como una palabra que denota a un grupo como una que denota virtud, virtud que se escapa y se vuelve muy esquiva, para algunos alcanzable y para otros un regalo divino insoportable, tanto como para matarse. Tomando las últimas palabras del libro: De gente así será el reino de los cielos.


sábado, 11 de enero de 2020

Cine roedor presenta: El Faro.


Hace dos días fuimos a ver El Faro mi pareja y yo, íbamos con las expectativas bastante altas por las buenas críticas que le habían dado. No nos decepcionó, de hecho, sobrepasó esas expectativas.
La película a nivel visual es impresionante, tiene la característica de parecer una imagen vieja del siglo XIX, un daguerrotipo de los paisajes desoladores de la isla, el mar y el faro. El formato de pantalla para presentar la película es un factor que añade cierta atmósfera que me llevó a sentir una clase de encierro, esta sensación se intensifica cuando la acción se lleva a cabo al interior de las instalaciones del faro. Las imágenes en los momentos más escabrosos se llevan a un extremo donde la saturación y la iluminación incomoda de sobremanera, llevándome a un desentendimiento, desconocimiento, desconcertado, lleno de horror de los eventos que la cámara muestra, sin esperar ser cómoda para los espectadores. Un último punto que me gustaría tocar respecto a la “cinematografía” (disclaimer, no tengo muchos conocimientos profundos sobre todo lo que implica la cinematografía de un filme, es más una apreciación personal de esos elementos), la música. Es un elemento imprescindible para la fuerza con la que el mensaje llega al espectador, minimalista como poca, adaptada para hacer la experiencia aún más impresionante y, hasta cierto punto, bestial.

Las actuaciones de Willhem Dafoe (Tom Wake) y Robert Pattinson (Ephraim Winslow) son magistrales, entregan un trabajo que pocas veces he visto, la carrera de Pattinson me parece que ha logrado superar desde hace mucho tiempo a la saga de Crepúsculo, para mí, se ha vuelto en uno de los más grandes actores en la actualidad (será un muy buen Batman, lo aseguro); Dafoe no se queda para nada atrás, es un actor que puede ser cualquiera, desde Jesucristo hasta el duende verde. Unos verdaderos maestros.

El ambiente que logra el director, como lo ha dicho en algunas entrevistas, fue un proceso harto difícil y arduo, pero hecho con la más grande dedicación. Recrear una época lejana no es algo ajeno para la mayoría, lo particular del Faro es que no solamente se centra en el aspecto visual (por demás decirlo, pero es impresionante el nivel de detalle con la que se construye todo ese mundo), provoca una sensación de espacialidad y no solo de temporalidad, es decir, el ambiente se torna genuino, nos invita a sentirnos encerrados, con los olores, los sonidos, los sentimientos que nuestros personajes experimentan, la narrativa tiene varias dimensiones, desde el mismo formato que maneja la cinta, hasta la aparente carencia de profundidad en los diálogos,  en ese aspecto, hay mucha coherencia entre como se expresan los personajes y su realidad dentro de la ficción creada en la película, sobre esto es destacable que el director haya tomado el estilo, tono e inclusive algunos personajes de la literatura de Herman Melville, en especial de Moby Dick (como el mismo director menciona en las entrevistas), sin embargo, no es la única fuente de la que beben los diálogos, se nota la influencia de Edgar Allan Poe, los reveses y decadencia de Baudelaire o Rimbaud, inclusive en el misterio de Emily Brontë en Cumbres Borrascosas . Como se sigue de lo anterior se hace sumamente evidente la toma algunos elementos propios de la literatura del siglo XIX, uno de estos elementos que más me gustaron fue la caracterización del lugar donde la acción se lleva a cabo, el faro tiene un encanto/horror sobre la audiencia, se podría llegar a conocer al faro como un personaje más, en algunas partes de la cinta puede incluso creerse en que el verdadero villano es el faro y su voz la alarma de niebla.

Es increíble el nivel de incomodidad que causa la cinta desde los primeros momentos, el componente de ansiedad tiene, a mi parecer, un valor de construcción, llevando poco a poco a la audiencia a un anti-éxtasis hacia el final, la tensión es demasiada. No podía dejar de pensar en que todo se encontraba mal desde el principio, sólo era cuestión de tiempo para que todo explotara en un frenesí ciego. Eso último no es exageración, los elementos sobrenaturales saltan a la vista como quien ve por unos segundos en la ranura de la llave, pero el máximo multiplicador de todo esto (y, dicho sea de paso, lo que motivó esta “reseña”/opinión) es el lento camino hacia la locura. La locura es retratada de manera consecuente a las diversas eventualidades a las que se enfrentan los personajes, algunas interiores de cada uno y otras exteriores a ellos. El progresivo ascenso a la lámpara del faro por uno de los personajes va de la mano por su paso de ida a la locura total, hay un ambiente pesado a su alrededor, la violencia que ejerce contra el medio, contra sí mismo y contra su compañero no solamente tienen una connotación visual, esta violencia se hace personal, es difícil dejar de ver las escenas donde la sangre o la decadencia humana se hacen palpables. El impacto psicológico que representa ver a un personaje ficticio totalmente falto de cordura, y todavía llegando aún más profundo en su propia locura, es algo que, personalmente, muy pocas veces he logrado sentir, el terror no es por si mismo en este filme, si no, que es por medio del horror que causa.

Sobre una interpretación de la historia, es uno de los temas que más se discuten entre foros y videos de internet, una de ellas es la clásica, una suerte de reinvención del relato de Proteo y Prometeo (quienes para este punto ya hayan visto la película sabrán por qué se dice aquello), este es un buen momento para mencionar que El Faro tiene muchísimas lecturas, como cualquier obra de arte. La lectura que yo le doy es sobre una metáfora sobre el purgatorio, uno donde los pecados no se han logrado expiar, el personaje de Pattinson sería el penitente que busca borrar sus culpas del pasado, cumpliendo una serie de “pruebas” que lo pondrán al borde de sí mismo, buscando el más mínimo error para deshacerlo, es un libro abierto, jamás fue un secreto para Tom su pasado, solamente veía desde su propio lente. El personaje de Dafoe, cumpliría un rol de juez roto, que ha dejado su misma humanidad y cordura, las ganas de “ayudar” al personaje de Pattinson, sin embargo, esa “ayuda” solo hace de las pruebas mucho más complicadas. Los sentimientos de inferioridad y el progresivo derrocamiento de la figura de autoridad consiguen llevar a ambos personajes a un final totalmente destructivo y violento, solo dejando girones de lo que alguna vez fueron hombres. Uno muerto en una tumba sin cerrar y el otro solo como un montón de comida para las bestias, en esta historia no hay lugar para la esperanza, este no es un purgatorio por el cual se llega al cielo, es uno por donde se entra al más horrendo infierno.

(Me encantó el final de esta entrada, de verdad, si este comentario estuviese hablado, sería una voz en off después de los créditos. Es redundante decir que ésta es una mis películas favoritas del año, es más es una de mis películas favoritas de la vida. Hago un atento llamado para que cada persona que lea esto vaya a verla lo más rápido posible y vivir la experiencia de un filme fuera de lo común, donde se tocarán fibras muy interiores, una oportunidad para conocer a un nuevo director que promete ser uno de los nuevos maestros del horror Robert Eggers ¡VAYAN A VERLA!).  

lunes, 30 de diciembre de 2019

Mensaje por fin de año. XOXO.


Un año más para la cuenta, hasta ahora llevo 23, hacen mucha bulla sobre el cierre de una década, en combinación con el cierre de año esto es una celebración masiva a los anillos que se van cerrando.

Terminar un ciclo es un evento un poco incomprensible para mi, tiempos que terminan y otros que inician, muy poético, basta pensar que conforme muere el año, uno nuevo nace inmediatamente, bastante cercano a aquel capítulo de 31 Minutos donde se acaba el mundo, pero nadie lo notó por que uno exactamente igual se creó en su lugar. La sensación de que todo se encuentra igual al final de todos esos andares se hace presente conforme se ve la aurora de un nuevo día nacer. Tal pensamiento me lleva a sospechar que no hay mucho que celebrar, si solo se piensa en las condiciones externas que nos son inherentes. No obstante, y a pesar de ese vago sentir de inutilidad, es grato recordar todos los eventos que se adhieren a esas condiciones externas. La experiencia humana en toda su extensión, contando lo que nos hizo sufrir y lo que nos hizo sentir la plenitud de primera mano. Por mi parte esa es la razón por la que debería celebrarse una traslación al sol, la esencia de las cosas esta en constante cambio, la existencia también cambia, mas ésta no es tan perceptible (por lo menos las que no son a grande escala, las de escalas megalíticas son otra historia). El cambio de esencia sigue principalmente a la recepción de esas experiencias humanas, hechas grandes por su expresión en sentimientos. Amar la vida, como mucha gente clama en estas fechas, implica amarla en sus expresiones positivas y negativas, sin chistar, con la mejor disposición de arrojarnos al agujero y volver a salir, una razón más para celebrar, el amor a la vida, aunque sea tremendamente complicado hacerlo.

En cuanto a mí, las experiencias de todo este año, siguen lo anterior, lloré, perdí, me alejé, decididamente traté de ser algo mejor, no lo logré, pero no me quedé en el mismo punto en que inicié, es una avance (no dejen que ningún coach de pacotilla les diga lo contrario); noté como las antiguas heridas y los diablos del pasado corrían tras de mí, pude ser por un tiempo más rápido pero al final mejor los acepté, un poco jugando contra mí y otro poco de autodesprecio…y aquí estoy aún.

Las experiencias son varias y éste no es el lugar para contarlas.

Lo que quiero decir es que las oportunidades que trae el “Nuevo año” tienen un trasfondo que jamás se van a quitar ni barriendo la casa el 31 de diciembre por eso de las “malas vibras” (no tomar esto como una excusa para no barrer, es higiene, no lo dejen de hacer). No tomaría por buena esa metáfora donde se ve un nuevo año como un libro en blanco, en mi caso, si quisiera tomar esa metáfora como cierta, tiraría a la basura cerca de 8,395 días sólo por la emoción de “escribir” una nueva historia con 365 páginas en ella. Lo cierto es que en las demás páginas hay cosas que nos duelen, otras más que nos invitan a revivir el tiempo en la memoria, unas más que nos sabrán a nostalgia por no saber arreglar; habrá aventuras y desventuras. Pero una de las cosas de ese “libro” enorme que es nuestra vida que actualmente se deja como un pormenor es la idea de los “grises”, nadie que esté leyendo esto es completamente bueno o completamente malvado, la condición humana impide que se pueda estar en los extremos, la imperfección es latente y sumamente poderosa, nadie se escapa de ella, podremos fingir, pero ella sabe cuando lo hacemos y estará ahí, por cuantos años más vivamos, como lo veo, esa imperfección puede ser como una lechuza o un cuervo, las dos aves son inevitables, coexisten en la amplitud de acciones y pensamientos, si, algo demasiado grande, el segundo, solamente limitado por nuestra biología. Si, mientras cenen recuerden esos errores, lloren si es necesario, recuerden el dolor, las consecuencias, las heridas…para luego sincerarse con ustedes, no todo fue tan malo al final, si lo notan, siempre hubo risas, incluso en los peores momentos, saber que no todo fue negativo es un paso sumamente difícil, sé que para muchas personas es una tarea infinita, no pierdan esas ganas de tratar de ver lo positivo, nadie dice que debemos estar bien siempre, tomen su tiempo.

No tengo mucho más que decir por ahora, deseo que su celebración sea consciente, amorosa, pacífica y reconfortante, el tiempo es inclemente y no dejará que los momentos duren para siempre, disfrútenlo. Al final, nuestra mortalidad es lo que hace especial lo que hacemos, somos poco más que polvo sobre la pequeña canica azul que llamamos Tierra, hasta ahora, el único lugar que celebra el darle una vuelta a su estrella.

Amor, energía, paciencia, paz, serenidad y fortuna.

Feliz 2020.

PER ASPERA AD ASTRA.  

martes, 10 de diciembre de 2019

Dormir en la biblioteca.


Los anchos pasillos de la biblioteca se sentían fríos y secos, ese día no había muchas personas en ella, solo unas cuantas que ojeaban páginas mudas. No me fue extraña esa imagen, siempre pasa que un sueño nos invade cuando se leen libros más pesados que nuestras cabezas.

Las estanterías parecían más altas que de costumbre, probablemente fue esa remodelación que hicieron hace unos meses, en fin, es una impresión tardía (solía ir cada tres días a la biblioteca), pasaba las colecciones: filosofía, ciencia, esoterismo, historia, cocina, música, gramática, lógica, matemáticas, satanismo/autoayuda, etc. no tenía una lectura fija para ese día, tomé algunos libros de las secciones antes mencionadas y procuré ahora si sentarme frente a la ventana donde daba el sol, no quería enfermarme.

Pasaba página tras página, solo eran un desfile de letras impresas, no me decían nada a pesar de mi esfuerzo por tratar de entenderlas. Tras algunos intentos fallidos, fui dejando uno a uno los libros que tomé en el carrito de los bibliotecarios algo polvoriento. Fueron pasando las horas, ninguna de mis elecciones perduró en la mesa. Un poco derrotado, comencé a dirigirme a la salida de la biblioteca, no sin antes revisar el último aparador: Fuera de índice, principalmente eran adquisiciones que no han sido indexadas o libros muy viejos que serían restaurados o desechados dentro de muy poco. Mis pasos se hicieron lentos mientras daba un vistazo a lo que había en los estantes, la calma de un encuadernado azul me llamó la atención, tomé el volumen y lo llevé a la mesa. De las cosas de Paracelso, un título sumamente presuntuoso, sin embargo, muy sensual para una obra a todas luces vieja.

Pensé que se trataría de alguna recopilación de tratados de alquimia, en parte si lo eran, pero había más que solo un grimorio, había detalles de una ciudad lejana que había sido fundada por el antiguo alquimista, una ciudad cuyo nombre (según el autor) debe ser olvidado para salvaguardar los secretos de su interior. Hablaba de su forma de gobierno, un sistema aristocrático sin muchas pretensiones más que tener un estado cercano a la virtud. Las costumbres de aquella ciudad eran variadas y sistemáticas, siempre respecto a las enseñanzas de Paracelso, conjugando los días con cada metal de la antigua alquimia, con algún tipo de espíritu distinto para cada uno. Para este punto de la lectura habían pasado cerca de 2 horas, el libro parecía hacerse cada vez más largo, las palabras eran cada vez más escasas, solo había letras aleatorias, traté de parar, pero unas pulsaciones intensas en mis dedos me hicieron tomar de nuevo el libro, solo para encontrar que ahora se encontraba totalmente en blanco, las letras, la historia, nada, no había nada, pasé cada vez más rápido las hojas, pasaban y pasaban, eran infinitas. Sentía mis manos atadas a la pasta azul, tenía que soltar aquel libro. La tinta brotaba de él, dibujaba en sus páginas símbolos incomprensibles, algunos parecidos a aquellos usados en los aquelarres, otros más que parecían hacerse sangre. De pronto, los símbolos se hicieron nítidos y comenzaron a mostrarme cuanto había vivido hasta aquel momento, pude ver a mi madre mientras me daba a luz, me vi creciendo, todo estaba lleno de aquellos símbolos, mis ojos, las bocas de las personas, pasaba el tiempo tan rápido que pude verme morir, vi los rostros y las lenguas de los seres creadores, millones de rostros que se repetían en un incesante aullar, mi mente comenzó a flaquear, no podía más, había visto a la creación a la cara, solo deseaba perder ese estado, grité fuertemente, pero fue inútil, quería morir, dejar de sostener ese libro…

Sentí una mano sobre mi hombro y desperté, el guardia me había despertado, rápidamente dejé los libros en los cochecitos de bibliotecario y decidí irme a casa, a tratar de olvidar lo que allí sucedió.

martes, 3 de diciembre de 2019

Cafetería de la ciencia (1).

Buenas noches, tardes o días, éste es uno de los escritos que más había tenido ganas de hacer, sin embargo, la falta de preparación académica y la falta de inspiración me llevaron a postergarlo. Hasta hoy, gracias al debate entre Michel Foucault y Noam Chomsky, sin duda alguna es muy emocionante ver como estos grandes pensadores hablan de sus ideas con tanta soltura e inteligencia, por ello, dejo atrás la pena y poco de miedo para iniciar esta serie de posts sobre mi visión de la ciencia, en especial mi campo la química cuántica. Sin más, he aquí el primer post de cafetería de la ciencia. 

Pensar en el desarrollo científico de los últimos cien años, es hablar de una casi infinidad de ideas que construyeron y siguen construyendo el mundo en el que actualmente desarrollamos cada aspecto fundamental de nuestra vida. Hablar de la química bajo esta premisa es discutir sobre una de las ramas más fructíferas a nivel material que el desarrollo científico tuvo a bien aterrizar en conceptos, preceptos, principios, procedimientos, procesos, teorías y tecnologías que guían el progreso material que se vive desde hace más de los cien años antes propuestos. No obstante, prefiero atenerme a esta última cifra por que conlleva recordar la diversidad de rupturas que existieron específicamente en la física, las ideas divergentes de la mecánica cuántica y la mecánica relativista dieron dirección al desarrollo científico más puro, una clase de vida fundamental, sin más ambición que encontrar la configuración primera del universo que se abría poco a poco ante la mirada estupefacta de cuanta persona tuviera el deseo de buscar esas aparentes verdades (es ahora que se entiende la fascinación que crean los libros de divulgación física).

Para fines de este pequeño comentario, solamente se seguirá el razonamiento sobre la línea de la mecánica cuántica para su posterior traslación en términos de la química cuántica.

La perspectiva histórica desarrolla a la mecánica cuántica como una crítica a los fundamentos más elementales de la física, como lo es la mecánica Newtoniana, y que pronto instauraría un paradigma nuevo. El desarrollo de la idea, de primera mano, contraintuitiva, de una realidad que en sus bloques basales es de naturaleza probabilística fue un hecho que vino a ser debatido y, sobre todo, comprendido tanto por científicos como por filósofos, si bien es cierto que en los primeros años de la cuántica concernía solamente a científicos de alto calibre y a sus alumno, al pasar las dos guerras mundiales y el nacimiento de la sociedad tecnocrática, el debate científico tuvo la necesidad de politizarse, de tener un discurso. Ese discurso fue criticado por mismos científicos (Heisenberg, Schrödinger, Einstein, Bohr, etc.) así como por la filosofía (Arendt, Kuhn, Feyerabend, etc.). La concepción de un mundo guiado por el avance científico fue de ayuda para la ciencia en general, mas, llevó a la no-comprensión de las ideas que se obtenían de este nuevo discurso científico, en especial, el de la cuántica, siendo para algunos la síntesis de sabiduría ancestral de distintos orígenes y para otros un disparate sin pies ni cabeza ¿Cómo se desarrolló entonces toda esa idea romántica de la exploración del universo a partir la contrariedad que presentaba la cuántica respecto a la experiencia personal y colectiva de quienes a penas aceptaban sus descubrimientos? La respuesta a esta pregunta se debe pensar en términos humanos, desde el propio planteamiento del lenguaje que promovió la creación de nuevos significados y significantes, es decir, una nueva concepción lingüística que ahora estaba siendo absorbida por el imaginario popular que era fascinado por el intento científico de definir lo que trascendía a nuestra propia experiencia humana sin recurrir a la metafísica, solamente mediante la física. Es, en mi opinión, una de las primeras razones por las cuales la cuántica ha maravillado desde principios del siglo XX hasta la actualidad, la búsqueda del verdadero carácter ontológico de la materia comenzó a volverse sobre la respuesta de la cuestión abierta por Copérnico a cerca de nuestra propia existencia, creyendo que bajo el razonamiento que ahora se iluminaba, la naturaleza humana quedaría desnuda (es claro que estas corrientes no prosperaron pero si hicieron mucho ruido, tanto que comenzaron las concepciones alternativas, desde las más inofensivas hasta las que resultaban en afirmaciones que poco tenían de científicas o siquiera de lógica).   

En lo que encuentro qué escribir. Parte 1.

  Nunca supe como elegir libros Este blog lo comencé hace ya tres años. Esperaba poder verter en él reflexiones sobre lo que leía, de primer...